Competitividad

Lo bueno y lo malo de trabajar bajo presión

Cuando buscas empleo, muchos manejan dentro de los requisitos ‘Trabajo bajo presión’. Tú puedes decir que sí tienes esa capacidad y competencia, pero ¿realmente la tienes?

Trabajar bajo presión implica la habilidad de trabajar bajo condiciones adversas, pero al mismo tiempo mantener un alto grado de eficiencia, calidad y productividad.

En muchas empresas la política es aumentar los estándares de calidad en todos sentidos, esto a veces implica recargar a los trabajadores con más trabajo y que lo cumplan en el menor tiempo posible, señala el sitio trabajando.com

Otras compañías tratan de ahorrar en personal, entregándole a una persona, responsabilidades de dos o más trabajadores.

¿Pero qué tan sano es trabajar bajo presión?
Si no estás acostumbrado a trabajar bajo altas exigencias, lo más probable es que termines en un desequilibrio físico y emocional, conocido como estrés laboral. En una primera etapa el estrés puede optimizar la actividad del individuo y por ende aumentar su productividad.

Estrés negativo
Si la persona no sabe manejar situaciones de alto estrés, con el paso del tiempo aumentará su cansancio y disminuirá su rendimiento.

Planifica
Si sientes que tus condiciones laborales te están afectando, estás nervioso o preocupado, tal vez no te has planificado lo suficientemente bien. Existen muchos distractores y obstaculizadores del tiempo que nos atrasan y no nos permiten lograr lo planeado de manera eficaz y eficiente.

Revisa lo siguiente puntos y responde si has cometido alguno de estos errores:

  • No planificar.
  • No organizar.
  • No priorizar.
  • Desviarte de los asuntos importantes, dándole tiempo al teléfono, o a otros distractores.
  • No delegar.
  • No saber decir que NO.
  • Caer en conversaciones inútiles.
  • Falta de precisión en las tareas .

Cómo lidiar con el estrés

Ten en cuenta los siguientes puntos:

  • Cuida tu salud, es un punto primordial.
  • Sé puntual y planea tu día desde que te levantas.
  • Duerme por lo menos 7 horas diarias.
  • Haz deporte mínimo tres veces por semana.
  • Toma uno o dos periodos de vacaciones al año.
  • Desconéctate de la oficina.
  • Disfruta de tu tiempo de descanso para que te sientas recargado cuando inicie una nueva jornada laboral.

Con información e imágenes de Dinero en Imagen

Economía, cuestión de seguridad nacional

La crisis de una economía refleja la descomposición de algo más profundo; es el mensaje de los desequilibrios que se han gestado en las relaciones productivas de la sociedad. Al final sintetizan la vulnerabilidad de un pacto social que en teoría debería garantizar la estabilidad y el progreso social. El bienestar de la economía es un tema de seguridad nacional.

La salud del mercado laboral indica el nivel de bienestar de las familias y la rentabilidad de las empresas. El empleo representa el mecanismo generador de ingresos sostenible para las familias. El gasto social del gobierno sólo debe complementar a la actividad productiva. Sin empresas financieramente viables la economía no puede crecer, los negocios requieren ser rentables para seguir invirtiendo y creando empleo.

La informalidad y precarización del empleo son señales de que hogares y unidades productivas enfrentan dificultades estructurales que limitan la estabilidad de un país. Constituyen una alternativa fuera del marco institucional, la salida que se ha tomado para encontrar una solución a las necesidades más básicas. No solventan el problema, son un escape temporal.

La informalidad es una opción de corto plazo, fuera del marco institucional, una alternativa que solo conduce a un callejón sin salida, al de la precarización de las relaciones humanas.

Empleo insuficiente y sin prestaciones sociales limitan el desarrollo de las personas. El sistema educativo debe ayudar a compensar los desequilibrios sociales y abrir oportunidades. Ello requiere que sea de calidad y que tenga un estrecho vínculo tanto con un mercado laboral sano y vigoroso como con un sistema empresarial en donde la inversión productiva impulse al crecimiento. Una economía estancada restringe el desarrollo.

En el extremo, cuando las contradicciones entre las instituciones y la realidad social se exacerban, el mal funcionamiento de la economía incide en la propia naturaleza humana.

No se puede entender el aumento de la ilegalidad y del crimen organizado sin aceptar que ello corresponde con una modificación de la conducta del ser humano. En la época del conocimiento la economía requiere de personas educadas, tanto para aportar al crecimiento del país como para resolver las contradicciones que generan inestabilidad social.

Para ello se debe entender que cuando las crisis son reiteradas, y el estancamiento forma parte del desempeño económico, el problema es del modelo implementado. Las políticas y los paradigmas del mismo no son pertinentes para las necesidades locales y tampoco para las realidades globales.

Al final de cuentas lo que importan son los resultados: crecimiento, generación de empleo, reducción de la pobreza, aumento de la productividad y la competitividad son algunos de los más relevantes. Sin buenos resultados se deben explorar alternativas y modificaciones al modelo económico.

El buen desempeño de la economía es un asunto de seguridad nacional, las crisis y el estancamiento productivo generan incentivos inadecuados para el desarrollo nacional.

Sin una integración productiva entre los actores sociales no hay un proyecto nacional verdaderamente sostenible. La lección de los años setenta fue clara, la política económica desdeñó el acercamiento productivo entre el sector público y el privado. Con la crisis de los años ochenta la salida de capitales desfondó la capacidad financiera del país. Se redujo la capacidad de generar bienestar de manera autónoma.

La apertura de los años noventa facilitó los negocios para las empresas trasnacionales pero no el de las nacionales, básicamente porque no implicó la construcción de un pacto social que llevará los beneficios de la apertura a la base microeconómica del país, es decir a las empresas y hogares. El estado del mercado laboral es el resultado.

El nuevo milenio exacerbó la competencia por el empleo, este último depende de producir en el país, no de importar. Para ello se requiere de más empresas privadas en México y que las mismas generen empleo de calidad. Solo una base productiva, creadora de valor agregado puede lograrlo. La seguridad nacional depende de ello, el gasto público no puede solucionar lo que no haga el crecimiento interno.

Con información e imágenes de Instituto para el Desarrollo social y el Crecimiento

México sube en competitividad pese a deterioro institucional

La economía mexicana mejoró su posición en el Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) al colocarse en el sitio 57 desde el 61 que ocupó el año pasado entre un total de 140 naciones.

“México progresa cuatro lugares al 57, pese a cierto deterioro del entorno institucional, y gracias a la mejora en la eficiencia del mercado financiero (sube 17 lugares al 46), la sofisticación de negocios (sube 8 sitios al 50) y el fomento a la innovación (posición 59)”, explica el WEF en su Informe de Competitividad Global 2015-2016 divulgado este martes.

Aunque la economía del país se recuperó del descalabro del año pasado aún está lejos del lugar 53 que ocupó en 2012, cuando comenzó el Gobierno de Enrique Peña Nieto.

Las reformas concretadas en lo que va del sexenio han contribuido a las mejoras que llevaron a la economía a escalar posiciones, destaca el reporte que define la competitividad como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país.

“Los resultados señalan que las recientes reformas están dando frutos pero sigue habiendo problemas”, advierte el WEF.

Sin embargo, las instituciones públicas y privadas reflejan que la corrupción sigue siendo el factor más problemático para hacer negocios, destaca.

cnnexpansion

Mejoras y retrocesos

El informe del WEF se basa en 12 pilares y sus respectivas subcategorías, basados en datos a nivel nacional, de los cuales México cayó en tres: Instituciones (del 102 al 109), Situación macroeconómica (53 al 56) y Tamaño del mercado (10 al 11). En Salud y educación primaria se mantuvo (71).

Y en los restantes ocho avanzó: Infraestructura (del 65 al 59), Educación superior y capacitación (del 87 al 86), Eficiencia del mercado de bienes (del 121 al 82), Eficiencia del mercado laboral (del 121 al 114), Desarrollo del mercado financiero (del 63 al 46), Preparación tecnológica (del 79 al 73), Sofisticación de los negocios (Del 58 al 50), e Innovación (del 61 al 59).

De los tres donde retrocedió, el de Instituciones fue el más golpeado con un tropiezo de siete escalones, principalmente por la caída en la evaluación de rubros como: Favoritismo en decisiones del gobierno (18 puestos, al 117); Eficiencia del marco legal en decisiones regulatorias (14 sitios, al 102); Derechos de propiedad (10 escalones, al 88); Confianza pública en los políticos (10 lugares, al 124); y Comportamiento ético de las empresas (9 sitios, al 111).

En tanto que de los que subió, el Desarrollo del mercado financiero fue el que más avanzó, con 17 puestos, impulsado por rubros como Clasificación de derechos legales (+46 al puesto 17), Disponibilidad de capital de riesgo (+21 al sitio 65), y Financiamiento a través del mercado de valores local (+9, al escalón 63).

cnnexpansion

Latinoamérica

Respecto a América Latina, el reporte del WEF señala que la región continúa experimentando una desaceleración desde 2012, ya que la caída en los precios de los commodities (como el petróleo) se suma a bajos niveles de comercio, inversión, ahorro y productividad.

“En lo positivo, algunos países son susceptibles a beneficiarse de la recuperación de Estados Unidos, debido a sus fuertes vínculos comerciales y de inversión”.

Chile y Panamá se mantuvieron como las mejores economías de la zona respecto al año anterior, aunque México y Colombia se acercaron a los primeros lugares tras sus avances de este año de cuatro y cinco posiciones respectivamente.

En tanto que Bolivia, Brasil y El Salvador sufrieron fuertes descensos. “Los tres países sufren de deterioro de las instituciones y baja estabilidad en el desempeño macroeconómico”, indica el texto.

La mayoría de los países se encuentran en la parte media del ranking, aunque Venezuela (132) y Haití (134) se ubican en los últimos sitios de éste.

“Hay un sentido de urgencia para la región para superar sus retos de productividad para mejorar la competitividad, incluso en un entorno de menor crecimiento económico”.

cnnexpansion

Impulsar competitividad a nivel global

A nivel global, el no abrazar las reformas estructurales a largo plazo que impulsen la productividad y el talento está perjudicando la capacidad de la economía para mejorar los niveles de vida, resolver el alto desempleo y mejorar la resistencia a crisis futuras, destaca el Informe de Competitividad Global.

“(Hay) una correlación entre los países altamente competitivos y los que han resistido bien la crisis económica mundial o se han recuperado rápidamente de la misma. El fracaso, particularmente de los mercados emergentes, para mejorar la competitividad desde la recesión sugiere que futuras crisis de la economía mundial podrían tener consecuencias profundas y prolongadas.”, indica el documento.

Suiza lideró el ranking por séptimo año consecutivo, gracias a que “su fuerte desempeño en los 12 pilares explica su notable capacidad de recuperación de la crisis y las posteriores”.

cnnexpansion

Con información e imágenes de CNN Expansión.