Mitos

Diez supersticiones de los mexicanos sobre el dinero

Plantas que atraen la fortuna

Diversas plantas ornamentales son consideradas con “poderes” para atraer el dinero. El “dólar” o el “teléfono” son comunes. Algunas, como la pachira aquatica, son reconocidas por su fama. Pero ¿de dónde viene esto? Al parecer de un mito taiwanés, en el que un hombre se encontró con un árbol inusual y, pensando que le traería buena suerte, comenzó a plantarlo y vender sus semillas. Con el tiempo, el hombre prosperó, lo que ayudó a popularizar el mito.

Guardar un dólar en tu cartera

¿Por qué un dólar habría de traerte buena suerte?, ¿quiere decir, entonces, que todos los estadounidenses y aquellos viajeros y turistas que lleven consigo dólares la tendrán? No. Parece que se ha relacionado a esta divisa con la buena fortuna debido a su poder sobre otras monedas en el mundo y porque es un referente para saber qué tan apreciada o depreciada está una divisa. O ¿será que es, más bien, un buen recuerdo de tus últimas vacaciones lo que te hace sentir afortunado?

Encontrar una moneda en la calle y hacer una cruz

¿Para qué? Para que te “llueva” el dinero y nunca te falte. Resulta que hace mucho tiempo se creía que los metales, incluidos aquellos con los que se fabrican las monedas, eran regalos de los dioses. Sin embargo, hoy no puede hacerse de lado el hecho de que siempre se siente bien encontrar unos pesos (incluso billetes) tirados en la calle y que, al parecer, no pertenecen a nadie. Esto, sin duda, incrementa la sensación de sentirse con “suerte”.

El dinero atrae el dinero

Por lo cual sería de mal gusto, además, regalar una cartera sin un billete dentro. Del mismo modo, dejar tu billetera vacía en algún momento de la vida en definitiva no llevará el dinero hacia ti. Por esta razón es que muchas personas bendicen unos cuantos pesos o centavos en Año Nuevo y forman un pequeño “paquete” que siempre debes cargar para que nada te falte. Al parecer, este mito es de origen griego.

Bendecir

Casi cualquier cosa. Como ya exploramos en el punto anterior, se bendice el dinero, pero también algunas semillas –como lentejas o frijoles-, que luego se esparcirán por toda la casa, para atraer la buena fortuna y la comida en el hogar. Sobre todo en países católicos esta idea es popular en Año Nuevo.

No dejar que tu bolso o mochila toque el suelo

O si no, el dinero no te rendirá. Al parecer esta superstición proviene de la cultura china e indica que en el futuro podrías tener dificultades para manejar tus finanzas.

Tirar monedas en una fuente

¿Quién no lo ha hecho?, ¿quién no ha pedido un deseo al lanzar una moneda a una fuente? Al parecer, esta creencia se trataba de una forma de agradecer a los dioses por el agua limpia y por la salud. Eventualmente se transformó en lo que hoy hacemos.

Comezón en la palma de la mano

Si la sientes, no te rasques porque ahuyentas el dinero. La idea detrás de esta superstición está en que “sientes” el dinero que pronto tendrás en tus manos. Pero si te da comezón en la palma de la mano izquierda, tendrás tú que pagar o “perder” dinero.

Tirar la sal

De acuerdo con tu mamá y diversos mitos, tirar la sal es de mala suerte. Pero ¿por qué? En otros tiempos, la sal era considerada una moneda de cambio, frecuente en los trueques, por lo que tirarla sería lo mismo que arrojar a la calle lo que hoy traes en tu cartera. Si consideramos que “el dinero atrae el dinero”, desperdiciarlo nos condenaría a perderlo.

Persignarse con la primera venta del día

Si sueles comprar a vendedores de la calle –sobre todo por las mañanas- seguro has notado que se persignan con la primera venta del día. ¿Por qué? Al parecer Dios juega un papel importante aquí al introducir la cruz en el juego. Puntos extra si la venta fue muy buena. Lo mismo sucede a gran escala. Personal de ventas y empresarios buscan cada día hacer la mejor venta para empezar con el pie derecho.

¿Qué tal? Nueve supersticiones por hoy, pero seguro hay muchas más. Mientras tanto, no podemos decir que estas sean verdaderas. Lo cierto es que, en muchos casos, las coincidencias o la predisposición, sí juegan un papel crucial para la supuesta buena fortuna.

Pero lo que sí sabemos es que hay más formas efectivas de cuidar y atraer el dinero que dejarlo todo a la suerte o la “buena de Dios”. ¿Por qué no les echas un ojo?

 

Con información e imágenes de Dinero en Imagen

Los ocho mitos más comunes sobre la inmigración

Las campañas electorales como la que celebra ahora Estados Unidos y los intereses políticos de algunos mandatarios y legisladores han contribuido a difundir ideas sobre la comunidad hispana que se alejan de la realidad. Desde su dominio del inglés hasta el gasto que hacen a las arcas públicas o si pagan o no impuestos, aquí desmontamos los mitos más comunes:

1. La comunidad hispana es un grupo demográfico homogéneo

A pesar de que el 64% de los hispanos tienen origen mexicano, la mayoría proviene de hasta 14 nacionalidades distintas, como El Salvador, Guatemala, Colombia o Venezuela. El porcentaje de hispanos que han nacido fuera de EE UU ha descendido de un 40% en el año 2000 hasta un 35% en 2013, según datos revelados recientemente por el Centro Pew Research. Tres de cada cuatro hispanos han nacido en EE UU (el 65%) o han obtenido la nacionalidad (11%) tras emigrar, aunque los porcentajes varían según los países de origen. Así, mientras que los puertorriqueños tienen la tasa más alta de nacionalizados (99%), los guatemaltecos y los hondureños, no superan sin embargo el 50% de su población con la ciudadanía estadounidense. Las diferencias económicas también marcan a esta comunidad en la que los argentinos tienen el mayor nivel adquisitivo, con ingresos medios por hogar de 63.000 dólares al año, frente a casi un tercio de los guatemaltecos, hondureños y dominicanos que viven por debajo del índice de la pobreza.

2. Los indocumentados no pagan impuestos

Como cualquier otro consumidor, todos los inmigrantes -con o ‘sin papeles’- pagan impuestos con cada compra, sobre las propiedades que alquilan o compran, así como los impuestos que pagan a través de su salario. Según la Administración de la Seguridad Social, los indocumentados contribuyeron 13.000 millones de dólares a sus arcas en 2010. El Estado que más se beneficia de los impuestos que pagan los indocumentados es California, con 2.000 millones de dólares, seguido de Texas (1.600), Nueva York (744), Florida (706) e Illinois (562), de acuerdo con la Cámara de Comercio.

3. Los inmigrantes abusan de los servicios públicos

“El impacto de la inmigración en los presupuestos públicos a largo plazo es positivo”, dice la Oficina Ejecutiva del Presidente. Según los informes gubernamentales, los inmigrantes, especialmente los indocumentados, tienden a acceder menos a servicios públicos, llegando a gastar, de media, la mitad que un ciudadano nativo. Los ‘no ciudadanos’ -inmigrantes sin papeles o con permiso de residencia pero no nacionalizados- también acceden en menor proporción a los vales de comida sufragados por el gobierno, en comparación con los estadounidenses. Los indocumentados, además, no pueden acceder a muchos de los beneficios públicos financiados con la recaudación de impuestos, por lo que el saldo que dejan es en realidad positivo.

4. Los inmigrantes ocupan empleos que necesitan los estadounidenses

Un informe de la Cámara de Comercio aseguró en 2013 que los “inmigrantes no compiten por empleos contra trabajadores nativos y además contribuyen a la creación de empleo como empresarios y consumidores”. Los inmigrantes también tienen el doble de probabilidades de crear una empresa que los nativos, según datos del Índice Kauffman de Actividad Empresarial de 2010. Como consecuencia, las compañías creadas por ciudadanos que han nacido fuera de EE UU generaron 775.000 millones de dólares en beneficios en 2011 y dando empleo a uno de cada diez trabajadores del país.

5. Los inmigrantes no quieren aprender inglés

El 68% de los hispanos aseguran que solo hablan inglés en sus hogares o que lo hablan “muy bien”, un cuarto afirma que emplean predominantemente el inglés, un 38% habla más el español y un 36% se declara bilingüe. La falsa noción sobre los hispanos, repetida en las últimas semanas por el candidato republicano Donald Trump, choca con una realidad en la que, por ejemplo, el 84% de los puertorriqueños habla inglés o es bilingüe. en el extremo contrario se encuentran sin embargo, los salvadoreños. Apenas el 37% de esta comunidad habla inglés, el porcentaje más bajo de entre todos los hispanos, según datos del Centro Pew.

6. La mayoría de los inmigrantes entran cruzando la frontera ilegalmente

Los datos del Centro Pew Research revelan que un tercio de todos los inmigrantes son ‘sin papeles’, otro tercio tiene permiso de residencia y el resto son ciudadanos naturalizados. La mitad de los indocumentados, además, entró en Estados Unidos por una vía legal, con visas que les permitían estar en el país temporalmente como turistas, estudiantes o trabajadores temporales. Sólo se convirtieron en indocumentados, por tanto, al quedarse en el país cuando caducaron esos permisos.

7. La inmigración ilegal ha descendido por el aumento de seguridad en la frontera

El envío de mayores recursos a la frontera no ha derivado en un menor número de entradas ilegales sino que ha empujado a los inmigrantes a zonas menos vigiladas y más peligrosas, aumentando los riesgos. Según el Cato Institute, el alto precio de terminar de construir el muro en la frontera entre EE UU y México ya se puede observar en el encarecimiento de las detenciones en esa región. La organización reveló que solo en la década de los 90, el coste de arrestar a un indocumentado en la frontera ascendió de 300 a 1.200 dólares por persona.

8. Los inmigrantes hacen que desciendan los salarios

La Cámara de Comercio asegura lo contrario: los inmigrantes aceleran la economía aumentando su productividad y estimulando la inversión. Contribuyen además al aumento de los salarios de dos maneras. Por un lado, su nivel educativo y sus habilidades hace que ocupen empleos interdependientes de los de los nativos, sin competir por los mismos puestos. Por otro, al añadir personas a la fuerza laboral, aumenta la productividad, estimula la economía y la demanda de empleos, lo que tiende a incrementar los salarios. Según el Consejo de Asesores Económicos del Presidente, EE UU ingresó 30.000 millones de dólares por el impacto de la inmigración en la subida salarial en 2007.

Con información e imágenes de El País. 

No, no tienes que beber ocho vasos de agua al día

Si hay un mito sobre la salud que se niega a desaparecer, es este: hay que beber ocho vasos de agua al día.

Es sencillamente falso. No hay ninguna evidencia científica que lo respalde.

Y, sin embargo, todos los veranos nos inundan con noticias en los medios de comunicación que nos advierten de que la deshidratación es peligrosa y que está por todas partes.

Estas noticias crean el temor a que haya adultos y niños, por lo demás sanos, que van por ahí deshidratados, e incluso de que la deshidratación ha alcanzado proporciones de epidemia.

Vamos a analizar estas afirmaciones.

Allá por 2007, fui coautor de un artículo publicado en la revista BMJsobre mitos médicos. El primer mito era que la gente tenía que beber al menos ocho vasos de agua de 236 mililitros al día. Este artículo recibió más atención de los medios de comunicación que prácticamente cualquiera de las investigaciones que he realizado en mi vida.

Dio igual. Cuando, dos años después, publicamos un libro sobre mitos médicos que desmontaban otra vez la idea de que necesitamos ocho vasos de agua al día, pensé que convencería a la gente para que dejase de preocuparse. Me equivoqué otra vez.

Muchos creen que el origen de este mito es una recomendación del Consejo de Alimentación y Nutrición de 1945 que decía que las personas necesitan unos 2,5 litros de agua al día. Pero pasa por alto la frase que aparecía a renglón seguido: “La mayor parte de esta cantidad está contenida en alimentos preparados”.

El agua está presente en la fruta y en la verdura. Está en el zumo, en la cerveza, e incluso en el té y en el café. Y antes de que alguien me escriba para decirme que el café deshidrata, que sepa que las investigaciones demuestran que eso tampoco es cierto.

Aunque recomendaba el agua como la mejor bebida que se puede consumir, no hay duda de que no es la única fuente de hidratación. No tenemos que consumir toda el agua que necesitamos a través de bebidas. Tampoco hay que preocuparse tanto por no tener nunca sed. El cuerpo humano está perfectamente equipado para indicarnos que tenemos que beber mucho antes de que lleguemos realmente a deshidratarnos.

Contrariamente a las numerosas historias que posiblemente oigan, no existen pruebas científicas reales de que para gente por lo demás sana, el beber más agua suponga algún beneficio para la salud. Por ejemplo, los análisis no han logrado hallar pruebas de que beber más agua mantenga la piel más hidratada y nos haga parecer más sanos y evite que nos salgan arrugas. Es cierto que algunos estudios de cohorte retrospectivos han descubierto que el incremento de agua se asocia con mejores resultados, pero estos estudios adolecen de los problemas epidemiológicos habituales, como la incapacidad para demostrar la causalidad. Además, su definición de un consumo de agua “elevado” era muy inferior a ocho vasos.

Los estudios prospectivos no encuentran beneficios para la función renal o para la mortalidad por cualquier tipo de causa cuando las personas sanas aumentan su consumo de fluidos. Los ensayos controlados aleatorios tampoco encuentran beneficios, con la excepción de algunos casos específicos, como, por ejemplo, prevenir la reaparición de algunas clases de piedras del riñón. La deshidratación real, cuando el cuerpo ha perdido una cantidad importante de agua debido a alguna enfermedad, o al ejercicio o el sudor excesivos, o por una incapacidad para beber, es un problema grave. Pero las personas que sufren deshidratación clínica casi siempre muestran síntomas de algún tipo.

Un importante número de anunciantes y de noticias de los medios de comunicación intentan convencernos de lo contrario. El número de personas que llevan agua encima cada día parece aumentar año tras año. Y las ventas de agua embotellada siguen subiendo

La avalancha de historias de este verano se inspira en un reciente estudio del American Journal of Public Health. Los investigadores emplearon datos de 2009 a 2012 de la Encuesta Nacional para el Estudio de la Salud y la Nutrición para analizar a 4.134 niños y jóvenes con edades comprendidas entre los 6 y los 19 años. Y, concretamente, calcularon la osmolalidad media de la orina, que es un indicador de la concentración de orina. Cuanto más elevado es el valor, más concentrada es la orina.

Descubrieron que más de la mitad de los niños tenían una osmolalidad de la orina de 800 mOsm/kg o más. También descubrieron que los niños que bebían unos 236 mililitros o más de agua al día tenían, de media, una osmolalidad de la orina con unos 8 mOsm menos que los que no lo hacían.

Por tanto, si definimos la “deshidratación” como una osmolalidad de la orina de 800 mOsm/kg o más, los resultados de este estudio son realmente preocupantes. Este artículo la definía así. El problema es que la mayoría de los médicos no lo hace.

Soy pediatra, y puedo decirles que muy pocas veces he usado -si es que lo he hecho alguna vez- la osmolalidad de la orina como indicador para decidir si un niño está deshidratado. Cuando pregunté a mis compañeros, ninguno encontraba preocupante el valor de 800 mOsm/kg. Y en una búsqueda en Internet, la mayoría de las fuentes que encontré pensaban que los valores de hasta 1.200 mOsm/kg todavía estaban dentro de lo fisiológicamente normal y que en los niños variaban más que en los adultos. Ninguno declaró que los 800 mOsm/kg fueran un valor que les llevara a pensar que los niños están deshidratados.

En otras palabras, existen muy pocas razones para creer que los niños que tienen una medida puntual de la orina de 800 mOsm/kg deberían preocuparse. De hecho, en 2002, se publicó un estudio en Journal of Pediatrics (más de carácter exploratorio que una búsqueda de la deshidratación), que había descubierto que los chicos en Alemania tenían una osmolalidad media de la orina de 844 mOsm/kg. Desde el tercer párrafo del artículo hasta el último se recogía un enorme número de estudios de todo el mundo en los que se había descubierto una osmolalidad media de la orina en los niños que iba desde los 392 mOsm/kg en Kenia a los 964 en Suecia.

Eso no ha impedido que estudios más recientes sigan usando la medida estándar de 800 mOsm/kg para declarar que una gran cantidad de niños están deshidratados. Uno de ellos, aparecido en 2012 en Annals of Nutrition and Metabolism la usó para afirmar que casi dos tercios de los niños franceses no bebían suficiente agua. Otro que fue publicado en la revista Public Health Nutrition la utilizó para declarar que casi dos tercios de los niños de Los Ángeles y de Nueva York no bebían suficiente agua. El primer estudio estaba financiado por Nestlé Waters; y el segundo por Nestec, una filial de Nestlé.El cuerpo humano está perfectamente equipado para indicarnos que tenemos que beber mucho antes de que lleguemos realmente a deshidratarnos

Es posible que haya niños que necesiten estar mejor hidratados, pero, llegados a un punto, corremos el riesgo de llamar enfermedad a un estado de salud normal. Cuando se descubre, año tras año, que dos tercios de los niños sanos presentan un valor de laboratorio que se califica de “anormal”, es posible que lo que esté mal sea la definición y no su salud.

Nada de esto ha frenado la oleada de recomendaciones para que bebamos más agua, e incluso ha formado parte de la campaña Drink Up [Bebe] de Michelle Obama. En 2013, Sam Kass, entonces asesor de política nutricional de la Casa Blanca, declaraba: “El 40% de los estadounidenses bebe menos de la mitad de la cantidad recomendada de agua a diario”.

No existe una recomendación formal respecto a la cantidad de agua diaria que las personas necesitan. Esa cantidad, obviamente, varía en función de lo que come la gente, de dónde vive, de su peso y de lo que está haciendo. Pero como la gente en Estados Unidos vive más tiempo que nunca, y supuestamente puede acceder a las bebidas más libremente que prácticamente en cualquier época de la historia humana, simplemente no es cierto que estemos todos deshidratados.

 

 

Con información e imágenes de El País. 

Mitos y realidades sobre la cerveza

Mitos y realidades envuelven a los alimentos y bebidas. La cerveza es una bebida muy común en todas nuestras fiestas y no es la excepción. Te presentamos estos 7 mitos y realidades sobre la chela.

1. Las cervezas se dividen por color: Falso Se clasifican en dos ramas, lager y ale, y esta depende de su proceso de fermentación y el tipo de levadura utilizada, no de su coloración. La diferencia entre claras y oscuras simplemente nos indica el grado de tostado de la malta y por ende algunas notas de sabor que encontraremos al probarlas.

2. Lo que estás degustando no es un sabor sino un lúpulo: Verdadero El lúpulo es uno de los 4 ingredientes naturales y fundamentales de la cerveza, es lo que le da distintos aromas y sabores. Según el Centro de Información de Cerveza y Salud de España, el lúpulo contribuye a la estabilidad de la espuma, aromatiza y tiene propiedades antisépticas.

3. Las cervezas oscuras tienen más alcohol que las cervezas claras: Falso Si pensabas que la cerveza oscura tiene más alcohol estás equivocado, la realidad es que el color no proporciona amargura o contenido de alcohol. Las levaduras, pequeños microorganismos, son los responsables del proceso de fermentación, en donde los azúcares de la malta o algún otro cereal son transformados en alcohol.


4. El vaso sí influye: Verdadero Si te sientes muy rudo por tomar la cerveza en botella te estás perdiendo de su sabor, ya que impide que salga la carbonatación, que los aromas suban apropiadamente y se disfrute como realmente se debe. Disfrútala en vaso y a continuación de te damos los básicos para disfrutar de los tipos de cerveza más comunes:

  • Tarro: Para cervezas ligeras (por ejemplo las lager), porque la carbonatación sube rápidamente.
  • Vaso Pilsner: Para las cervezas de esa categoría, este vaso fue creado para lucir la novedad del color. Al ser más abierto permite que el carbono suba. Lo recomendado son dos dedos de espuma.
  • Pinta: Cervezas más aromáticas como las american pale ale. También acepta las cervezas más tostadas, con toques de caramelo o chocolate.
  • Chalice: Una copa especial que ayuda a retener el sabor y la espuma, es perfecta para saborearse cuando está entre los 3 y 5 grados centígrados.

 

 

 

5. El sabor amargo es por la temperatura: Falso Tanto el amargor como el sabor característico de la cerveza es proporcionado por el lúpulo, un ingrediente natural que de acuerdo a su variedad contiene diferentes porcentajes de ácidos alfa y aceites esenciales que son desprendidos durante el proceso de elaboración y responsables del sabor.

6. Exponer tu cerveza a la luz ocasiona un cambio drástico en el sabor: Verdadero Seguramente has oído hablar de una cerveza “quemada” se debe a la oxidación que ocasionan los rayos UV de la luz a algunos de los compuestos del lúpulo. La oxidación es responsable del sabor amargo y desagradable que comúnmente identificamos como una cerveza “quemada”. Es por eso que las compañías cerveceras han tomado medidas preventivas y utilizan botellas color ámbar que filtran los rayos UV y te permiten disfrutar el verdadero sabor de la cerveza.

7. Existe una cerveza para cada platillo: Verdadero Igual que como pasa con el vino, dependiendo de lo que vayas a comer, disfrutarás más de tu platillo si lo maridas con la cerveza adecuada. Pregunta qué cervezas tienen y cuál te recomiendan; para la comida que estés a punto de devorar nada mejor que destacar los sabores de tu platillo con las infinitas combinaciones que puedes lograr con los diferentes tipos de cervezas.

 

Con información e imágenes de ABC Noticias.

Mitos sobre la batería del celular

Probablemente hayas escuchado muchas veces mitos sobre la batería de tu celular como no dejarlo cargar la noche entera o sólo recargarlo cuando se agote totalmente la pila.

Sin embargo, las baterías de los celulares han evolucionado durante los últimos años.

La mayoría de las baterías actualmente, son de ion de litio, por lo que se cargan más rápido, además de que pesan menos y tienen una vida más larga.

Aquí te presentamos los principales mitos y rumores sobre el correcto uso de las baterías de celular.

 

¿Si uso un cargador que no es original daña mi celular? 

Los cargadores originales son lo más óptimo, sin embargo son de alto costo; los cargadores de marcas menos conocidas y baratas también funcionan.

Sin embargo, sospecha de los cargadores que sean muy baratos e ilegítimos, pues muchos no cargan o sobrecargan los dispositivos.

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¿Tarda más en cargarse desde la computadora?

Todo depende de la potencia eléctrica de los accesorios para cargarlo, sin embargo, en el caso de Apple esa potencia depende de las especificaciones técnicas de los cables y cargadores.

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¿Es malo dejar el celular cargando toda la noche?

No. Los celulares de hoy en día son lo suficientemente modernos para saber en qué momento se debe dejar de cargar aunque sigan conectados a la corriente.

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¿Es mejor esperar a que se agote la batería antes de cargarlo?

No. Cargar el celular con frecuencia no daña las baterías.

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Con información e imágenes de ABC Noticias.