Muertos

Cadáveres sin identificar, principal problema de las morgues en México

Ciudad de México. La última vez que vio a su esposo fue el 3 de agosto. Pasadas las nueve de la mañana subió a su camioneta y salió del sur de la Ciudad de México rumbo al municipio mexiquense de Texcoco, para ir a trabajar.

Durante el día se enviaron mensajes un par de veces.

“Vi que se conectó, serían como las cinco y media de la tarde; más tarde hablé, marqué a su celular y ya no me contestó”, dijo su esposa.

Lo esperó despierta, no regresó.

Preguntó en los lugares que frecuentaba, en hospitales, delegaciones y hoteles en las salidas al Estado de México, Hidalgo, Morelos y hasta en Acapulco, Guerrero.

La desaparición de su esposo y de la camioneta se reportó en tres estados.

“Hablamos a Locatel, a Seguridad Pública del Estado de México, se reportó en Seguridad Pública también de Pachuca, después se fue a CAPEA”, dijo la cónyuge.

Los hermanos fueron al Servicio Médico Forense de la Ciudad de México; dos veces vieron cuerpos recién llegados que no estaban identificados. Ahí no estaba.

En seis días, ni las autoridades de Hidalgo ni del Estado de México ni de la Ciudad de México les hablaron de avances en la búsqueda. La respuesta llegó gracias a una “palanca”.

“Por contactos, llegamos a la Procuraduría y gracias a eso lo encontramos en 20 minutos”, dijo.

No se trató de un levantón, secuestro ni desaparición forzada, su esposo tuvo un accidente en la carretera México-Texcoco. El cuerpo fue llevado al Servicio Médico Forense de ese municipio. Se le hizo la necropsia y se guardó en una de las seis gavetas de refrigeración.

Sólo en ese Semefo y en el Ministerio Público de Teotihuacán -donde se abrió la carpeta de investigación- se supo lo que ocurrió.

“Dicen que ellos por protocolo no pueden meterse al sistema y dar aviso de la persona que encuentran. Ellos tienen que recibir más bien que alguien lo está buscando”, comentó la esposa.

Esperar a que lleguen a reclamarlo. Así le dijeron que funciona.

En el registro de la cadena de custodia que el Ministerio Público le entregó, se menciona que su esposo traía la licencia de conducir y dos dispositivos de acceso a bancos por internet.

“Me regresaron su cartera, que no está descrita, con todo, sin dinero, pero traía tarjetas de crédito, IFE, licencia y la identificación de un club deportivo con foto, nombre”, afirmó.

En la camioneta, que fue llevada a un corralón de la Policía Federal, estaba la póliza de seguro. Con nombre de la empresa donde trabajaba, dirección y dos números de contacto en caso de accidente.

De no haber recibido ayuda de la PGR, es probable que no hubiera encontrado el cuerpo de su esposo en el Semefo. El artículo 347 de la Ley General de Salud señala que después de 72 horas los cadáveres no reclamados se consideran desconocidos; en máximo 15 días deben ser sepultados.

“A lo mejor un día más y el cuerpo de mi esposo se hubiera ido a la fosa común. No se vale que la gente viva en esta desesperación en esta angustia de no saber qué ocurrió con su familiar”, narró la viuda.

“En la desaparición tenemos dos problemas: el de la persona ausente, que no está, que desapareció y por el otro lado, las que son encontradas, la mayoría de las veces sin vida y que no se pueden saber quiénes son”, dijo Julio Hernández Barros, presidente de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV).

Según datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), tan sólo de 2006 a 2011 se reportaron 5 mil 397 desapariciones, en el mismo periodo, se tenían sin identificar 8 mil 898 cuerpos.

Actualmente, de acuerdo con la Secretaría de Gobernación, 27 mil 887 personas están reportadas como desaparecidas.

Del número de cuerpos no enterrados en fosas comunes no hay un dato preciso.

Según información de la PGR, en los últimos 10 años se han encontrado 215 fosas clandestinas de los 693 cuerpos recuperados, sólo uno de cada cinco ha sido identificado.

“Si nosotros pudiéramos hacer un cruzamiento entre las personas que están buscando y las personas que son encontradas, desde luego que el número de desaparecidos en nuestro país bajaría dramáticamente”, destacó Hernández Barros.

“Debería de priorizar el Estado mexicano la identificación de los cadáveres, por supuesto, y la búsqueda de las personas desaparecidas como una cuestión de seguridad nacional, incluso”, destacó el Presidente de la CEAV.

Algunas propuestas no se han concretado.

“No tenemos conformado todavía un Banco Nacional de ADN que es una necesidad imperiosa”, dijo el presidente Hernández Barros.

Lo más cercano al uso de una base de datos es el que se incluye en el Plan Nacional de Búsqueda de personas Desaparecidas: se trata del software Antemortem-Posmortem, cuya licencia fue donada a México por el Comité Internacional de la Cruz Roja en 2014.

El programa funciona así. En la pestaña de personas desaparecidas las autoridades deben llenar el formulario con información que se solicita a las familias, por ejemplo: marcas en la piel, cicatrices por cirugía o accidente, tatuajes, hábitos de higiene bucal, fracturas o amputaciones.

En la pestaña de cadáveres encontrados, el médico forense debe incluir los mismos datos y, además, los detalles del hallazgo. El objetivo es tener información espejo.

El siguiente paso es comprobar la identificación por medio científico, ya sea con una prueba de ADN, huellas dactilares u odontología forense.

“El software no hace la identificación, lo que hace es reducirme el grupo de posibles coincidencias ya sea de personas desaparecidas que corresponden a un cuerpo o de cuerpos que pueden corresponder a una persona desaparecida”, afirmó Carlos Villalobos de la Gestión de Información Forense de la Cruz Roja.

Lo más importante es tener la información concentrada en una misma plataforma y ponerla a disposición de todos los que buscan y de todos los que encuentran.

“Se tiene que dar información de muy buena calidad, con estándares científicos y protocolos”, dijo Alejandra Jiménez, coordinadora forense para México de la Cruz Roja.

“Hay instituciones que recolectan la información de los familiares y hay otras instituciones que recolectan la información de los cuerpos y en muchas ocasiones no se comunican”, afirmó Villalobos.

En 2015, la PGR anunció que el software se comenzaría a usar en todo el país. Un año después, aún no es posible hacer los cruces de información. De acuerdo con el presidente de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, el programa antemortem-posmortem se terminó de actualizar el 26 de septiembre pasado y sólo siete fiscalías lo utilizan.

“Es falta de voluntad política, de dedicarle horas hombre, por supuesto que el software está instalado y es gratuito. Francamente yo creo que es una cuestión de las fiscalías, las fiscalías son las encargadas de identificar los cuerpos y de preservarlos”, reiteró Hernández Barros, presidente de la CEAV.

La Cruz Roja colabora con la PGR para formar grupos que capaciten al personal de las fiscalías.

“Ellos son los que están a cargo de este proceso de implementación, replicación y capacitación”, insistió Villalobos.

“El reto es de las autoridades y nosotros podemos dar herramientas, ayudarles, recomendaciones, asesoría, el reto es grande”, destacó Ute Hofmeister, coordinadora forense regional de la Cruz Roja.

Probablemente ella hubiera encontrado a su esposo de manera inmediata si se usara el programa de la Cruz Roja y no hubiera que hacer trámites entidad por entidad.

“¿Nunca les hablaron de un cruce de datos con una base del Estado de México? -Jamás. No, nunca nos decían que teníamos que reportar en los diferentes estados”, señaló la viuda.

“Qué esperamos en esos casos difíciles, si en estos casos tan simples no vemos la voluntad de la autoridad”, dijo Hernández Barros, presidente de la CEAV.

“Cuántas personas están desaparecidas y seguramente están ahí, pasan los días y como no la buscaron se fue a una fosa común y menos la puedes encontrar”, concluyó la viuda.

Con información de Noticieros Televisa

Mueren calcinados 5 plagiarios en frontera

Efectivos de la Marina repelieron una agresión de los civiles armados provocando que los vehículos de los presuntos secuestradores, explotaran

Cinco presuntos secuestradores murieron calcinados al incendiarse dos vehículos en que trataban de escapar, en el municipio de Díaz Ordaz en Tamaulipas.

Los occisos, que han sido identificados, fueron sorprendidos por elementos de la Secretaría de Marina cuando arrojaban el cuerpo sin vida de un hombre al que había privado de la vida, esto en un camino que conduce del poblado Valadeces al ejido Lucio Blanco, este viernes.

Al percatarse de la presencia de los marinos, los presuntos delincuentes abrieron fuego y trataron de darse a la fuga en una camioneta pick up doble cabina y un automóvil Mercury Grand Marquis, iniciándose una persecución que duró pocos metros.

El personal de la Marina repelió la agresión en defensa de sus vidas y cuando trataban de interceptar los dos vehículos, estos estallaron y se incendiaron por completo, lo que provocó la muerte de los agresores por calcinación. El incidente se registró poco después de las 12:45 horas.

La víctima de los secuestradores tampoco había sido identificada, pero se trataba de un hombre joven que estaba maniatado y presentaba varios impactos de bala en el cuerpo.

Con información e imágenes de ABC

Más de 60 muertos en un atentado suicida contra una manifestación en Kabul

Los fallecidos y los dos centenares de heridos que deja el ataque son de la minoría Hazara.

Un ataque suicida contra una manifestación pacífica en la capital de Afganistán ha causado al menos 61 muertos y más de dos centenares de heridos. Las víctimas son de la minoría Hazara, quienes habían convocado la marcha. “Han muerto 61 personas y 207 han resultado heridas en el ataque suicida de hoy en Kabul”, ha explicado un portavoz del Ministerio de Salud Pública de Afganistán, Ismail Kawusi.

El ataque contra los Hazara, una minoría de la rama islámica chií, ha sido reivindicado por el autollamado Estado Islámico (ISIS). A través de la agencia Amaq, vinculada al grupo yihadista, el ISIS ha indicado que “dos combatientes detonaron cinturones con explosivos entre una concentración de chiíes en la zona de Dehmazang en Kabul”.

La manifestación, que en el momento de las explosiones se estaba concentrando en la zona de Dehmazang, había reunido a cientos de personas, informa Reuters. El acto, que transcurría entre fuertes medidas de seguridad, se había organizado para protestar contra la exclusión de una provincia de esta minoría de un multimillonario proyecto eléctrico.

El presidente afgano, Ashraf Gani, ha asegurado en un comunicado que entre los fallecidos y heridos se encuentran “miembros de las fuerzas de seguridad y defensa”, sin aportar más detalles. “Celebrar protestas es el derecho de cada ciudadano de Afganistán y el Gobierno pone todos sus esfuerzos en proporcionar la seguridad, pero los terroristas entraron entre los manifestantes y llevaron a acabo las explosiones”, añade el texto.

El portavoz de los talibanes Zabaiullah Mujahid ha negado cualquier relación de su grupo con el atentado a través de su cuenta oficial en Twitter. “Condenamos cualquier ataque que cause división (…) Es algo que beneficia al enemigo”, ha argumentado.

La inestabilidad en Afganistán ha ido en aumento desde el fin de la misión militar de la OTAN en diciembre de 2014 y los talibanes han ido avanzando en el control del país así como en la frecuencia y tamaño de los atentados en las grandes ciudades.

Con información e imágenes de El País

Duelo, dudas y desconcierto tras el tiroteo de tres policías en Baton Rouge

El asesinato de tres policías conmociona a una ciudad que no había asimilado aún la muerte de un negro desarmado a manos de agentes.

Baton Rouge ha dormido mal esta noche de domingo a lunes. Las carreras, cortes de tráfico y constantes sirenas de coches patrulla y ambulancias que acudieron en auxilio de los seis policías tiroteados por un hombre a primera hora de la mañana ya se habían apagado con la puesta de sol. Pero el dolor, las dudas y el desconcierto por la muerte de tres de los agentes atacados desvelaron a muchos en una ciudad que vive desde hace casi dos semanas en tensión constante por otra muerte: la de Alton Sterling, un afroamericano de 37 años contra el que dispararon los policías que lo habían detenido pese a que no iba armado y ya había sido reducido.

La policía levantó el cerco durante la tarde en el área donde el agresor, identificado como Gavin Long, un veterano afroamericano que vivía en Kansas City, mató a tres agentes y dejó heridos a otros tres, uno de ellos de gravedad.

Pasada la medianoche, solo unas furgonetas de televisión aparcadas en la zona revelaban dónde se había producido el ataque, entre un establecimiento de salud y belleza y una gasolinera situados en un área comercial en las afueras de Baton Rouge, llena de restaurantes de comida rápida y concesionarios de coches. A poco más de un kilómetro de distancia, el cuartel general de la policía, donde se concentraron las protestas por la muerte de Sterling las dos últimas semanas, permanecía vallado —como ha estado desde el inicio de las manifestaciones— y fuertemente vigilado por policías armados hasta los dientes y protegidos con casco y chaleco antibalas.

Unas precauciones innecesarias, al menos esta última jornada. “Desde el tiroteo, todo ha estado pacífico”, contaba Charles, dependiente de una tienda 24 horas próxima a la comisaría. Nada que ver con el ambiente hasta hace poco, aseguró. “En los últimos días fue mucho más agresivo”, explica este afroamericano que ronda la cincuentena. Con un suspiro, agrega: “Espero que las cosas se calmen. Tenemos que aprender a convivir”.

Duelo, dudas y desconcierto tras el tiroteo de tres policías en Baton Rouge

Aunque cada vez se conocen más detalles del tirador, Gavin Long, que cumplió 29 años el mismo día en que perpetró el ataque contra los policías antes de morir abatido, perduran muchas dudas. Una, especialmente inquietante: ¿se ha convertido Baton Rouge en un nuevo Dallas? Aunque cada vez hay más indicios que apuntan a ello, las autoridades no han querido confirmar por el momento si Long actuó motivado por el odio como Micah Johnson, el joven negro que hace diez días disparó en esa ciudad contra la policía texana que custodiaba una manifestación y que reconoció antes de ser neutralizado por las fuerzas de seguridad que tenía el objetivo de matar agentes blancos, en venganza por la brutalidad policial contra las minorías.

Se espera que la investigación en marcha arroje en las próximas horas y días algo más de luz sobre este aspecto. Sea cual sea el resultado, Baton Rouge ha quedado ya marcado.

Viejas tensiones

Porque Baton Rouge no es una ciudad tranquila. Los problemas de esta sureña urbe en la que más de la mitad de sus 230.000 habitantes son negros vienen de largo. En 2015 se registraron 60 homicidios, 98 violaciones y 809 robos, lo que la convierte en una de las ciudades de su tamaño con mayor tasa de crímenes violentos de Estados Unidos, según estadísticas oficiales.

Tampoco son nuevas las tensiones raciales y los enfrentamientos con la policía, pese a que desde 1980 se viene haciendo un esfuerzo por aumentar el reclutamiento de miembros de minorías en las fuerzas del orden. Pero quizás no se ha hecho lo suficiente. En la actualidad, solo el 30% de los agentes son negros, una tasa muy por debajo de la proporción de población afroamericana en la ciudad.

Las minorías son “muy recelosas ante la policía y a menudo la temen”, dijo a la agencia Reuters Michele Forunet, una conocida abogada criminalista de Baton Rouge.

La tensión que llevaba tiempo bullendo volvió a estallar a comienzos de mes, cuando Sterling, un padre de familia de 37 años, murió a manos de la policía que lo arrestó frente a una tienda ante la que vendía CDs. Su familia lo enterró el sábado, un día antes del ataque contra la policía.

En las dos últimas semanas se habían sucedido las manifestaciones por la muerte de Sterling ante el cuartel general de la policía cerca del cual se produjo el fatal tiroteo del domingo. Ni siquiera la rápida intervención del Departamento de Justicia, que ordenó abrir una investigación, aplacó las protestas. Estas dejaron un centenar de detenidos y agentes crispados por toda la ciudad, especialmente entre aquellos policías pertenecientes a las mismas minorías que acusan a sus colegas de discriminación racial.

Baton Rouge
Montrell Jackson con su hijo, en una fotografía hecha por su esposa hace unos meses. AP

Uno de ellos era Montrell Jackson, una de las víctimas mortales del tiroteo del domingo. En medio de las protestaspor la muerte de Sterling y la de Philando Castile un día más tarde en Minnesota, que recrudecieron las protestas de Baton Rouge, Jackson asistió atónito al asesinato de cinco de sus colegas en Dallas que protegían una manifestación parecida a las que él había presenciado en su ciudad. Antes de ser abatido, el atacante, Micah Johnson, aseguró que su intención había sido matar a agentes blancos.

“Estoy cansado física y emocionalmente”, reconocía Jackson en su cuenta de Facebook el 8 de julio, horas después de la matanza de Dallas. Como seguramente muchos de sus colegas afroamericanos, sufría por partida doble con las tensiones entre las minorías y la policía que no ha hecho más que arreciar desde la muerte del adolescente negro Michael Brown en Ferguson (Misuri) dos años atrás. “Cuando estoy con el uniforme, recibo desagradables miradas de odio, y cuando no lo llevo algunos me consideran una amenaza”, lamentó en la red social. Con su muerte, pasa a engrosar la larga lista de víctimas de una tensión racial que el país no parece capaz de superar.

Con información e imágenes de El País

El autor del ataque de Niza nació en Túnez y estaba en trámite de divorcio

El terrorista tenía que haber devuelto el día 13 el camión que alquiló en una localidad cercana.

El autor del atentado de Niza ha sido identificado como Mohamed Lahouaiej Bouhlel, de 31 años, nacido en la localidad tunecina de M´Saken, según han informado a EL PAÍS fuentes policiales. Había alquilado el camión que empotró contra la multitud en la población francesa de St. Laurent du Var, no lejos de Niza, y debiera haberlo devuelto el día 13, un día antes del atentado, según los datos que figuran en el correspondiente contrato. Lo alquiló a la empresa Via Location.

Bouhlel estaba en proceso de separación de su esposa, que vive en Túnez.  El Ministerio del Interior ha informado de la identidad del autor del atentado de Niza, que ayer acabó con la vida de al menos 84 personas e hirió a cientos más —hay 188 heridos y 48 en estado crítico, según fuentes sanitarias oficiales—, antes de ser neutralizado a tiros por la policía. Se trata de un  conductor de camiones.Los documentos hallados en la cabina del vehículo pertenecían al principal sospechoso. La Policía ha comprobado su identidad mediante las huellas dactilares.

El hombre estaba fichado por delitos comunes, entre ellos violencia doméstica, pero no por vínculos con grupos terroristas, según varios medios franceses que citan fuentes de la investigación. La última condena la recibió en marzo por un violento altercado de tráfico.

Ningún grupo se ha atribuido aún la autoría del ataque que ya investiga la fiscalía antiterrorista de Francia. El conductor del vehículo, alquilado hace unos días en la localidad de Saint-Laurent-du-Var, cercana a Niza, según fuentes de la investigación citadas por el diario Le Figaro, fue abatido a tiros por la policía dentro del vehículo. En el camión se hallaron varios fusiles falsos, una granada inutilizada, según le han explicado fuentes policiales a la agencia France Presse. El Ministerio del Interior francés ha informado sólo del hallazgo de una pistola.

Con información e imágenes de El País

Un testigo del atentado de Niza: “La gente saltaba al mar para esconderse”

Los ciudadanos presentes en el ataque relatan cómo presenciaron la masacre y cómo escaparon y se escondieron ante la amenaza de que hubiese más atacantes.

Niza ha amanecido este viernes sitiada por la policía y el ejército tras el atentado en el que anoche murieron al menos 84 personas y decenas resultaron gravemente heridas. Barcos militares y de la Gendarmerie patrullaban esta mañana la playa del Paseo de los Ingleses, donde anoche cuando se celebraba el día nacional de Francia se produjo la matanza. En la calle todavía quedaban algunos restos de las avalanchas que se vivieron, como trozos de carritos de bebé y algún zapato perdido durante las carreras. El vecindario y muchos de los testigos que vivieron la tragedia se han acercado hasta los límites del paseo, completamente acordonado por la policía, donde todavía estaba el camión blanco que conducía el terrorista con la luna frontal totalmente perforada por los disparos con los que la policía logró abatirle.

Nadie daba crédito todavía de lo sucedido. Desmet Germian, un jubilado belga de 73 años, estaba viendo un concierto de jazz en el Paseo de los Ingleses sobre las 22.30. De repente, recuerda, escuchó gritos y vio acercarse a toda velocidad un camión blanco del que salían rebotados decenas de cuerpos. “Los músicos tiraron los instrumentos al suelo y saltaron detrás del escenario. Yo tropecé y caí al suelo y otras personas me cayeron encima. No pude moverme durante un buen rato. Era horroroso. Las mujeres corrían con los carritos mucho más rápido de lo que eran capaces y los niños caían al suelo”, recuerda justo en una de las confluencias donde la gente corrió a refugiarse.

Durante una hora, corrió el rumor de que había otro terrorista armado en la zona. La mayoría de comerciantes de la zona abrieron sus tiendas y dejaron entrar a todo el que cupiese. Gino, el dueño de una tienda de arte veneciano se encerró ahí con una decena de personas. “Se desató el pánico y bajamos la persiana. No sabíamos qué estaba sucediendo fuera”. Lo mismo hizo Camsarvararayen, dueña vietnamita de una tienda de comestibles de ocho metros cuadrados. “Metí a unas 20 personas, unos tirados por el suelo, otros apoyados donde podían…”, recuerda. “Teníamos mucho miedo, no sabíamos si podía aparecer un terrorista y matarnos a todos”.

Miles de personas corrían en ese momento por el paseo y por las calles adyacentes. Muchos llegaron incluso a saltar el muro del paseo. “Hubo gente que se tiró de una altura de tres metros hasta la playa. Corrieron a esconderse dentro debajo del agua por si había algún terrorista disparando”, recuerda Cons Gerard, de vacaciones con su familia en Niza estos días. “El problema es que no sabías hacia dónde correr. Nosotros nos fuimos tres minutos antes de que pasase el camión porque había empezado a chispear. Nos salvamos de milagro”.

Gilles, un taxista que trabajaba en la zona, explica como, junto a otros compañeros, empezaron a hacer viajes a los hospitales con los heridos. “Nos pusimos todos manos a la obra. Había tantos heridos que tuvimos que usar servilletas y manteles de los restaurantes cercanos para hacer torniquetes y tapar heridas”, recuerda. “Estamos en guerra, esta situación ha llegado a un límite insoportable”, analiza subido al taxi. Muchos aquí creen que, en parte, Niza ha sido atacada al estar en una región donde el Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen tiene una fuerte presencia. Además, señala un vecino, “el alcalde tuvo problemas aquí con la instalación de una mezquita a la que se opuso”.

Con información e imágenes de El País

Choque de trenes deja 20 muertos en Italia

Dos trenes de pasajeros, cada uno de cuatro vagones, chocaron de frente el martes en la sureña región italiana de Puglia, matando al menos a 20 personas, informaron las autoridades. Por lo menos dos pasajeros fueron rescatados con vida de entre los escombros retorcidos mientras la operación de rescate se realizaba bajo un sol abrasador. Decenas de personas resultaron heridas.

El vicepresidente de la provincia de Andria, Giuseppe Corrado, declaró a la televisora Sky TG24 que el número de muertos se situaba en 20 y que continuaban las operaciones de rescate. Otro funcionario recalcó que la cifra final no se conocerá hasta que los rescatistas puedan abrirse paso entre los escombros.

Los dos trenes chocaron al mediodía en medio de un olivar en terreno plano entre los poblados de Andria y Corato, en un tramo donde corre una sola vía férrea. El accidente ocurrió alrededor de las 11:30 de la mañana, a unos 50 kilómetros (30 millas) al noreste de Bari, la capital de la región de Puglia.

“Es un desastre, como si un avión hubiera caído”, dijo en su página de Facebook el alcalde local, Massimo Mazzilli, donde publicó fotos del accidente.

Una foto mostró los vagones aplastados entre sí a manera de acordeón y muy salidos de la vía. Equipos de rescatistas sacaban a las víctimas de los restos, incluido al menos un niño pequeño con vida, según medios noticiosos. Escenas de video mostraron ambulancias y personal de emergencias en el lugar.

Equipos médicos erigieron un hospital de campaña en los campos cercanos para atender el gran número de heridos, algunos de los cuales también fueron transportados a hospitales.

“Algunos de los vagones están completamente destrozados y los rescatistas están sacando a la gente del metal, muchos de ellos heridos”, dijo a ANSA en el lugar Riccardo Zingaro, jefe de la policía local de Andria.

La policía nacional y los Carabinieri no pudieron dar detalles en un primer momento sobre la gravedad del choque, indicando que estaban atendiendo a la emergencia.

El suceso ha traído “un momento de lágrimas”, dijo en Milán el primer ministro italiano, que prometió no cejar hasta que se determine la causa del siniestro.

Renzi regresó a Roma desde Milán para supervisar la situación.

Los trenes eran operados por la empresa privada Ferrotramviaria, que conecta Bari con las ciudades al norte y el aeropuerto. La página web de Ferrotramviaria indica que tiene 21 trenes eléctricos, la mayoría con cuatro vagones cada uno. La línea atiende en su mayoría a estudiantes y viajeros.

En una entrevista telefónica con la televisión estatal, el director general de Ferrotramviaria, Massimo Nitti, dijo que se investiga qué fue lo que salió mal, pero que estaba claro que “uno de los trenes no debía estar allí”, al mismo tiempo que el otro.

Con información e imágenes de Publimetro